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Cómo aprenden los niños muy pequeños a controlarse, a ayudarse a sí mismos, a llevarse bien con los demás y a seguir procesos escolares y familiares? Tal aprendizaje ocurre cuando los padres y maestros de los jóvenes desempeñan un papel activo en ponerles límites, animan el comportamiento deseado y toman decisiones para manejarlos.   

 Cuando uno toma estas decisiones, siempre se hace las siguientes preguntas:

¿Estoy disciplinando a este niño de una manera ofensiva o le ayudará con el desarrollo de su amor propio, o sea, su autoestima? ¿Ayudará mi disciplina al niño a desarrollar su propio control o sea su autodominio? El presente artículo sugiere métodos y lenguaje que pueden utilizarse para tratar con situaciones comunes que incluyen a los niños muy pequeños.
Métodos de Disciplina que Animan la Confianza en sí mismo
1. Demuestre que comprende y acepta la razón por la cual el niño hace lo que, a su parecer, está mal:
"Quieres jugar con el camioncito pero..." "Quieres que me quede aquí contigo, pero..."
Esto deja saber al niño que reconoce sus deseos, y demuestra que Vd. es una persona comprensiva. También demuestra una relación honesta desde el principio: El adulto sabe más, es el encargado, y no tiene miedo de serlo, y ocasionalmente tiene otras prioridades que las del niño.
2. Diga el "pero":
"Quieres jugar con el camioncito, pero María lo está usando ahora mismo."
"Quieres que me quede aquí contigo, pero ahora necesito (irme, ayudar a Paca, preparar la comida, etc.)
Con esto el niño se da cuenta de que los demás también tienen necesidades. Enseña la perspectiva, o ver otros puntos de vista, y puede llevar al niño a desarrollar la habilidad de ponerse en el lugar de otras personas. También ganará el respeto del niño, pues Vd. ha sido justo. Y esto hará que el niño se sienta seguro: Vd. puede manejarlo con ese sentimiento de seguridad.
3. Ofrezca una solución:
"Pronto puedes jugar con el camioncito."
Los bebés de un año empiezan a entender "espera un minutito" y esperarán pacientemente si nunca se les hace esperar más de 60 segundos. Los bebés de dos y de tres años pueden aprender a comprender la frase "Ya te lo diré cuando te toque," si nunca se les hace esperar más de un par de minutos. Esto ayuda a los niños a aprender a posponer su gratificación, pero no estorba su comprensión de un corto tiempo.
4. Siempre, ayuda decir algo que demuestre su confianza en las habilidades de su niño y en su deseo de aprender:
"Cuando estés más grande, sé que (lo que sea que se espere de él o ella)."
"La próxima vez puedes (vuelva a decir lo esperado de una manera positiva)."
Esto afirma su confianza en el niño, y le deja saber que Vd. asume que tiene la capacidad de crecer y madurarse; le comunica también su creencia en su buena voluntad.
5. En algunas situaciones, después de haber dicho firmemente lo que no puede hacerse, Vd. puede demostrar cómo lo hacemos nosotros, o una manera mejor de hacerlo:
"Nosotros no pegamos. Tócame la cara, suavemente." (Acaríciele suavemente.)
"No tires el rompecabezas, Los rompecabezas no se tiran. Vamos a hacerlos juntos." (Ofrezca ayuda.)
Esto le pone límites firmes, pero ayuda al niño a comprender que Vds. son compañeros y no enemigos.
6. Los niños no se distraen fácilmente, pero muchas veces se les puede cambiar la situación a algo similar pero más apropiado. Llévele de la mano y dígale:
"Esa es la comida del perro. Aquí está la tuya."
"Pedro necesita ese juguete. Tengo uno aquí para ti."
Esto afirma el derecho del niño de escoger lo que va a hacer, y a la vez le enseña que los demás también tienen derechos.
7. Evite las acusaciones. Hasta con los bebés, hábleles con palabras y tonos respetuosos. Esto le ayudará a mantener una buena imagen de sí mismo y animará su tendencia de cooperar.
8. Con cada no, ofrezca dos alternativas:
"¡No! Rosa no puede morder a Esther. Puede morder la galleta o el pato de goma."
"¡Carmen! Ese libro es para los maestros. Puedes tener éste o aquel."
Esto le pone límites pero al mismo tiempo le ayuda a desarrollar su independencia junto con sus habilidades de tomar decisiones. Nunca se debe dejar que los niños se hagan daño. El resultado es malo para los dos.
9. Si los niños hablan suficientemente bien, ayúdelos a expresar sus sentimientos, incluso el enojo. Ayúdelos a pensar en las alternativas y en las soluciones a sus problemas. Los adultos nunca deberían tener miedo al enojo de los niños:
"Estás enojado conmigo porque estás cansado. Es difícil que uno sea amable cuando le hace falta dormir. Creo que cuando te despiertes estarás de buen humor."
"Te has enojado porque no te he dejado comer los dulces. Te dejaré escoger entre un plátano y una manzana. ¿Cuál te parece?"
Esto estimula las características que queremos ver en el desarrollo de nuestros hijos, tales como el conocimiento de sentimientos y de confianza razonable, y les ayudará a solucionar los problemas sin escenas desagradables.
10. Ponga límites firmes, y reglamentos según sean necesarios. Hasta que un niño tenga casi dos años, los adultos son completamente responsables de su seguridad y su comodidad y de crear las condiciones que animen su buen comportamiento. Después de los dos años, los adultos todavía siguen siendo responsables de su seguridad, pero poco a poco, empiezan a transferirle la responsabilidad de comportarse bien al niño mismo. Comienzan a esperar que el niño piense en los sentimientos de los demás y que conozca pensamientos básicos de causa y efecto (con tal de que se le guíe tranquilamente por el proceso de pensar). Esto le enseña los rudimentos de la autodisciplina.
11. Para evitar la confusión cuando hable con niños muy pequeños, dé instrucciones claras y sencillas en una voz amable y firme. Esto le asegurará que los niños no se confundan ni que se nieguen a obedecerle.
12. Recuerde que el trabajo de todos los niños es probar, tocar, oler, explorar, examinar, etc. A veces los pequeñitos pueden ser egoístas, a veces ambiciosos. No saben compartir muy bien; primero tienen que experimentar con ser posesivos antes de poder compartir. Necesitan afirmarse ("No," "No puedo," "No lo haré," "Lo voy a hacer yo"). Necesitan separarse un poco de sus padres, es decir llegar a ser individuos. Un modo de hacerlo es decir que no y no hacer lo que se les pide; otro modo es hacer lo que no es aceptable.
Si los adultos realmente comprenden a los niños de esta edad, crearán circunstancias y desarrollarán actitudes que permitan y animen el desarrollo de los niños. La autodisciplina se aprende mejor por medio de dirección y consejos que por castigos. Se aprende mejor con el concepto de que "Estamos juntos, soy el líder, es mi trabajo ayudarte a madurarte y crecer" que con una de "Somos enemigos, tú y yo, el uno contra del otro."
Un Ambiente Positivo Anima la Autodisciplina
Crear un ambiente positivo para los pequeñitos incluye:
> Pasar mucho tiempo libre con ellos;
> Compartir actividades y juegos importantes y juegos significantes con ellos;
> Escuchar y contestarles como iguales, no como instructor (por ejemplo, usando palabras que describen lo que el pequeñito señala o hablando sobre el tópico que el niñito esté tratando de contarle.);
> Felicitar sus esfuerzos: "¡Guillermo está comiendo sólo! ¡Juana se está poniendo el zapato!" (aunque en realidad lo que vea sean sólo intentos); y
> Sonreírles, tocarlos, acariciarlos, besarlos, abrazarlos, etc.
Métodos Negativos de la Disciplina
Criticarlos, desanimarlos, crearles obstáculos y barreras, culparlos, avergonzarlos, y ponerles castigos físicos son algunos métodos negativos de disciplinar a los niños. Decirles con frecuencia que "¡Dejen de hacer eso!" "¡No lo hagan así!" o "No... jamás" les hace mucho daño al amor propio (autoestima). Tales técnicas disciplinarias como el apartarlos del grupo o separarlos en una esquina pueden resultar en consecuencias negativas para los niños.
Todos los adultos somos capaces de emplear ocasionalmente cualquiera de estos métodos. Pero hacerlo más que algunas veces significa que la disciplina negativa ha llegado a ser un hábito, lo cual tiene que cambiarse antes de que el poco amor propio (autoestima) del niño se vuelva parte de su personalidad.
Buenos Caminos a la Disciplina
> Aumente el amor propio (autoestima) del niño,
> Permita que se sienta importante,
> Anime su desarrollo de cooperación,
> Permita que aprenda poco a poco las muchas habilidades necesarias para asumir la responsabilidad de lo que le pase,
> Anímele a que cambie de estrategia en lugar de culpar a los demás.
> Ayúdele a tomar la iniciativa, a llevarse bien con los demás y a resolver los problemas

Dpto. Orientación Colegio “La Inmaculada”

Rafael Lario

Psicólogo

 

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