III Legua Familiar Franciscana
La ciudad de Cartagena se vio el viernes por la tarde inundada por una marea blanca franciscana donde reinaba la alegría y la fraternidad.
Así, en esta tercera Legua Familiar Franciscana, pudimos experimentar la alegría de los discípulos de Emaús después de reconocer al Señor resucitado: ¡Verdaderamente ha resucitado!
Nuestro corazón ciertamente ardió mientras hacíamos realidad el sueño de Dios con los nuestros y con los que más lo necesitan tanto en el baile de apertura, caminando por las calles de la ciudad y jugando y bailando hasta la noche.
¡Gracias por esta tarde tan especial !
