Tránsito San Francisco 2026/27
El pasado 3 de octubre, a las 19:00 horas, nos reunimos en la capilla del Colegio La Inmaculada para celebrar el Tránsito de San Francisco de Asís. Una celebración en la que quisimos hacer memoria de aquel momento en el que Francisco, rodeado de sus hermanos, acogió la muerte no como un final, sino como una hermana a la que podía recibir con confianza y esperanza.
Celebrar el Tránsito de Francisco no significa únicamente recordar su muerte. Es, sobre todo, contemplar una vida que fue configurándose progresivamente según el Evangelio y según Jesucristo. La vida de Francisco fue una vida pascual. Francisco aprendió a poner a Cristo en el centro de su existencia y, desde ahí, a vivir con sencillez, fraternidad, pobreza, alegría y confianza en Dios.
Su muerte fue la culminación de una vida entregada, de un camino recorrido tras las huellas de Jesús y de una existencia que quiso ser un reflejo del Evangelio. Por eso, su testimonio continúa teniendo mucho que decirnos hoy, tantos siglos después. En una sociedad marcada tantas veces por la prisa, el consumo, la apariencia y la necesidad de reconocimiento, Francisco nos recuerda que la verdadera alegría nace de descubrir qué es lo esencial.
Su legado sigue vivo cuando aprendemos a mirar a los demás como hermanos, a cuidar la creación, a vivir con menos y a confiar más en Dios.
Celebrar su Tránsito ha sido también una oportunidad para preguntarnos qué significa hoy seguir a Cristo y cómo podemos hacer que el Evangelio transforme nuestra propia vida. Que Francisco siga ayudándonos a descubrir que la santidad no consiste en alejarnos de la realidad, sino en vivirla con un corazón nuevo. Y que, como él, sepamos hacer de nuestra vida una respuesta sencilla y alegre al amor de Dios.
